domingo, 2 de junio de 2013

REGIÓN PAMPEANA

Regiones geográficas - Llanura Pampeana

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SojaTrigo
Los principales cultivos de la llanura pampeana son el trigo, la soja, el maíz y el girasol.
La región pampeana está delimitada al este por el océano Atlántico, el Río de la Plata y el Paraná; al norte por una línea imaginaria que atraviesa la ciudad de Santa Fe, al oeste por las Sierras Pampeanas y al sur por el río Colorado. Comprende la provincia de Buenos Aires, el noreste de La Pampa, el este de Córdoba y el sur y centro de la provincia de Santa Fe, parte de Río Negro, Mendoza y San Luis.
En la región pampeana se encuentran las principales ciudades del país: Buenos Aires, Rosario, La Plata, Santa Fe Mar del Plata y Bahía Blanca. Desde el punto de vista económico es la región más importante del territorio argentino por sus características de clima y suelo que la transforman en una zona agrícola y ganadera por excelencia.
Ganado vacuno
La actividad ganadera se halla muy extendida en todo el ámbito de la provincia de Buenos Aires.
Las condiciones favorables para las tareas agropecuarias atrajeron las primeras corrientes inmigratorias durante el final del siglo XIX. En el siglo XX este proceso se intensificó especialmente desde la Primera Guerra Mundial y hasta después de la Segunda, debido a la devastación y miseria que experimentaba Europa en esas décadas. Posteriormente, la industrialización experimentada por la región atrajo gran cantidad de pobladores en busca de trabajo y actualmente está habitada por más de la mitad de la población nacional.
Relieve, hidrografía y clima

La región es una planicie fértil que presenta unas pocas elevaciones como las Sierras de Tandil y de la Ventana, en la provincia de Buenos Aires, y la de Lihuel Calel, en La Pampa.
Los sistemas de Tandilia y Ventania son muy antiguos y presentan suaves formas, ya que han sido erosionados por las lluvias y los vientos. Ocupan unos 66.700 km2 de la región pampeana, y se encuentran separadas por una distancia de 145 km.
Cortadera
La cortadera, planta gramínea de hojas filosas, crece en terrenos anegados.
La Llanura Pampeana es el lugar donde se forma la cuenca del Plata, cuyo colector, el Río de la Plata, recibe las aguas del Salado y del Carcarañá (formado por los Ríos Tercero y Cuarto). Los ríos Salado, Samborombón, Matanza, Luján, Reconquista, Quequén Grande, Quequén Salado, Sauce Grande, Sauce Chico y Colorado, irrigan la provincia de Buenos Aires, donde se encuentran, además, gran cantidad de lagunas como Mar Chiquita, Chascomús, Alsina, Epecuén y Guatraché.
El clima de la región pampeana es templado con una temperatura media anual de 17º C. En cuanto a las lluvias, la diferencia entre las medias anuales de precipitaciones forma una división entre pampa húmeda y pampa seca. La pampa húmeda es la región del litoral, que recibe un promedio de 1.000 mm. anuales de lluvias y se encuentra favorecida por los vientos del Atlántico. En la pampa seca, al oeste, sólo llueve un promedio de 400 mm. anuales sobre un suelo arenoso o pedregoso donde crecen pastos duros.
Los vientos característicos de la Llanura Pampeana son el Pampero y la Sudestada. El primero, frío, seco, violento proviene del sudoeste y tiene una velocidad de 100 km/h.; nace en el anticiclón del Pacífico sur, deja su humedad al atravesar la Cordillera de los Andes y avanza sobre la región pampeana especialmente en verano, después de un período caluroso y húmedo. Ocasiona lluvia, descenso de la temperatura y grandes nubes de polvo.
La Sudestada es un viento frío que carga la humedad recogida en su paso por el Atlántico y el Río de la Plata. Al detener el avance de las aguas que bajan por este río, provoca inundaciones en su margen derecha y en el sur del litoral.
Armadillo o tatú carreta
Flora y fauna
La ocupación del territorio por el hombre se tradujo en la extinción o el desalojo de la flora y fauna originarias. La vegetación primitiva del territorio, como el ceibo y el sauce, sólo crecen en las zonas ribereñas, y otras especies, como el quebradillo, el calderón y la jarilla, se encuentran en las regiones de estepa.
La fauna original también se encuentra en zonas marginales. Algunas especies son el zorrino, ñandú, puma, comadreja, cuis, peludo, mulita, culebra, vizcacha, tero, chajá, lechuza, perdiz, martineta, el chimango, carancho, calandria, churrinche y picaflor.
Recursos económicos
Las tierras de la pampa son aptas para la agricultura y la ganadería. Al ser una llanura sin árboles, en ella crecen especialmente cereales y oleaginosas.
Girasol
La economía agrícola se basa en el cultivo del trigo, maíz, lino, avena, cebada, centeno, girasol y soja, además de la explotación de la papa. En cuanto a la ganadería, el ganado bovino y el ovino se desarrollan en la región desde la llegada del conquistador Juan de Garay en el siglo XVI, que transportó las primeras 500 cabezas vacunas, unos 1.000 caballos y algunas ovejas.
En el este la costa marítima ofrece diversas variedades de peces. La actividad pesquera se practica desde el cabo San Antonio hacia el sur, y está favorecida por condiciones como la gran plataforma continental, el aporte de nitrógeno de los cursos fluviales que desembocan en el mar y las temperaturas templadas, que permiten la prosperidad de ciudades portuarias como Mar del Plata, Quequén, Necochea y Bahía Blanca. El mar aporta el 90% de los recursos pesqueros, de los cuales la mitad corresponde a la pesca de altura. Las principales especies de la región son la merluza, de aguas marítimas, y el sábalo, entre los peces de río.

martes, 28 de mayo de 2013

Emisión de cenizas de Volcán. Efectos en la biodiversidad.

La actividad volcánica es una fuente natural de contaminación, la cual aporta una cantidad considerable de contaminantes, principalmente a la atmósfera. Se ha documentado que dicha actividad representa riesgos para los ecosistemas y las poblaciones humanas que se ubican cerca de los edificios volcánicos, no obstante se ha descrito que incluso organismos que se localizan a distancias considerables de las zonas con actividad volcánica también pueden verse afectados. Dentro de los principales riesgos volcánicos destacan la emisión de ceniza y gases, relacionándose con la cantidad y el número de exposiciones a dichos eventos. En este contexto, la colaboración entre vulcanólogos, meteorólogos, químicos, biólogos, agrónomos y profesionales de la salud permitirá mitigar los riesgos de la actividad volcánica.
El objetivo de esta revisión es presentar los riesgos para el medio ambiente y la salud asociados con la emisión de ceniza volcánica.
Actividad volcánica y sus efectos en el ambiente.
Se han denominado volcanes de mayor riesgo a los que tienen probabilidades de experimentar una erupción explosiva en décadas o en menos tiempo, que carecen de análisis exhaustivo o monitoreo actualizado y que están rodeados por grandes poblaciones. La prevención de riesgos volcánicos depende del tipo de actividad que presente el volcán. Tales actividades van desde las columnas verticales de ceniza con alturas de diez a cuarenta kilómetros, cargadas de fragmentos de variados tamaños, hasta las caracterizadas por la circulación de una emulsión de ceniza caliente y densa, particularmente devastadora debido a su temperatura, que puede alcanzar los 500 ºC, y a su velocidad, entre diez y cien metros por segundo (Zimanowskiet al., 2002; Avery, 2003).
La actividad volcánica acaecida en Indonesia a finales del siglo XIX, provocó efectos claramente perceptibles por la cantidad de ceniza liberada. Las corrientes atmosféricas propiciaron su dispersión alrededor del planeta, provocando el llamado año sin verano, debido a un oscurecimiento generalizado y un descenso marcado de la temperatura provocado por el material particulado suspendido (Carrillo, 1994).
Las erupciones explosivas del Monte Santa Helena en Washington en 1980 y la del Pinatubo en Filipinas 1991 representaron un importante riesgo, especialmente este último, que arrojó una cantidad colosal de sulfatos a la estratosfera, lo que provocó un descenso de la temperatura mundial que se prolongó durante dos años (Brasseur, 1992; Krees, 1997). La erupción del Monte Santa Helena fue mayor que la registrada por el Chichón en México en 1982, pero expulsó menos aerosoles a la atmósfera. La mayoría de las partículas emitidas por el Monte Santa Helena fueron grandes y sedimentaron desde la atmósfera en cuestión de semanas. Por su parte, el Chichón produjo una cantidad mayor de azufre, el cual formó dióxido de azufre, que después de reaccionar con el vapor de agua en la estratosfera, dio paso a una bruma de gotas de ácido sulfúrico, caracterizadas por su estabilidad química y sus elevados tiempos de sedimentación. Las predicciones del efecto final de la nube de polvo producida por el Chichón sobre el clima fueron que la nube provocaría un enfriamiento global en la superficie de la Tierra de 0.3 ºC (Dollberg et al., 1986; Nicholls, 1996).
El estudio referente a las partículas suspendidas en la atmósfera de las zonas urbanas y rurales cercanas al volcán de Colima en México, reveló la presencia de material particulado con un tamaño comprendido entre 2.5 y 10 micras, partículas que fueron asociadas con padecimientos en vías respiratorias (Miranda et al., 2004). México alberga a 22 de los 300 volcanes activos del mundo que, junto con Centroamérica y la zona andina, constituyen las regiones geográficas con mayor actividad volcánica en el mundo. En México han sido trece los volcanes que han producido erupciones en tiempos históricos, actividad originada por la dinámica en la zona de subducción del Pacífico, las fallas Montagua-Polochic, la falla Rivera y la reactivación de la falla que de este a oeste configura el Eje Neovolcánico Transmexicano (Plan de contingencias del volcán Popocatépetl, Puebla 1995).
Efectos en diversos organismos.
La evaluación realizada posteriormente a la erupción del volcán Irazu en Costa Rica (1963-1965) mostró que la ceniza altera significativamente las condiciones ecológicas de diversas poblaciones de insectos (Willie y Fuentes, 1975), mientras que en
Alaska se contabilizaron pérdidas económicas por los cambios adversos sufridos por comunidades de salmón debido a las condiciones ambientales derivadas de la actividad volcánica (Dorova y Milner, 1999). Por su parte, Vandergast et al. plantean que la actividad volcánica influye en la estructura genética de poblaciones de invertebrados en Hawai, lo que condiciona la fragmentación, el crecimiento masivo y el potencial para una evolución acelerada.
Actualmente los estudios de contaminación ambiental se ven favorecidos por la utilización de modelos experimentales, buscando con esto interpretar de la mejor manera posible la interacción medio ambiente-ser vivo. Los resultados de los diversos trabajos experimentales sugieren que la influencia de un factor ambiental, ya sea físico, químico o biológico, representa una fuente potencial de desequilibrio en los sistemas reguladores de los organismos
Los efectos causados por la contaminación han permitido detectar manifestaciones y alteraciones, tanto en el hombre como animales, que aún no han sido bien definidas. Por ejemplo, la exposición de un grupo de ratas a cenizas, no favoreció la susceptibilidad a la infección por citomegalovirus; sin embargo, la infección por estreptococos provocó la muerte de los animales a las 24 horas .
Trabajos relacionados con la exposición a la inhalación de ceniza volcánica en modelos animales indican un aumento de los niveles de fibrinógeno en plasma y un incremento en el porcentaje de leucocitos polimorfonucleares, principalmente eosinófilos, así como una disminución del porcentaje de macrófagos a nivel alveolar. Por su parte, los estudios citogenéticas en animales que han sido expuestos a diferentes concentraciones y tipos de contaminantes ambientales muestran una elevada frecuencia de células alteradas
El estudio de exposición a la inhalación de la ceniza volcánica procedente del Monte Santa Helena, a un grupo de hámsters (dos horas diarias durante un año), permitió detectar cambios en la función pulmonar y en la arquitectura del tejido de los
animales, caracterizado por alveolitis y áreas con fibrosis, y a nivel traqueal, reducción en la actividad ciliar y cambios citomorfológicos. Así mismo, se observó la llegada de neutrófilos que regulan la adhesión local de moléculas, induciendo quimiotaxis de células inflamatorias en las vías aéreas.
Efectos en poblaciones humanas y mecanismos de daño.
La exposición a cenizas y sus efectos en la salud tienen como antecedentes la presencia de broncoespamos de la vía aérea en infantes, posterior a la erupción del volcán Soufriere. También se han registrado la aparición de síntomas respiratorios como disminución en el flujo expiratorio forzado (FEV) y aumento en la sintomatología respiratoria en poblaciones que se localizaron a 24 y 50 kilómetros del edificio volcánico, como sucedió durante la actividad del volcán Sakurajima en Japón y el Monte Santa Helena en Washington (Johnson et al., 1982; Baxter et al., 1983; Yano et al., 1990).
Estudios epidemiológicos referentes a la actividad del volcán Masaya en Nicaragua, revelaron casos de irritación de la piel y de las vías aéreas (Baxter et al., 1993). Las implicaciones en la salud de poblaciones cercanas al volcán Yasur en Tanna- Nueva Zelanda se caracterizaron por alteraciones respiratorias, estrés y por la aparición de fluorosis a nivel óseo y dental (Cronin y Sharp, 2002).
La evaluación de la exposición ocupacional a ceniza volcánica de los guardabosques en Washington, mostró una disminución en los niveles de C3 y C4 (factores de complemento; proteinas involucradas en el proceso de inflamación) con respecto al grupo de referencia, además de un marcado descenso de los niveles de inmunoglobulina G (IgG) en el suero después de un año de exposición a la ceniza volcánica. Los datos plantean que la exposición a la inhalación de ceniza afecta las funciones inmunológicas (Olenchock et al., 1983).
Estudios epidemiológicos realizados en Biancavilla, una población al oeste de Sicilia localizada en un área volcánica, han revelado el incremento en la incidencia de mesotelioma pleural maligno, carcinoma, fibrosis pulmonar y daños en el ADN.
Estos efectos se relacionan con la exposición que presenta la población a rocas de origen volcánico y que contienen fibras amfíbolas. El tipo de reactividad biológica de las fibras amfíbolas es parecido al de las fibras de asbestos, las cuales se sabe
que inducen fibrosis inflamatoria a nivel pulmonar y daños en el ADN a largo plazo, ocasionando carcinoma y mesotelioma pulmonar (Rapisarda et al., 2003; Umran, 2003).
El diagnóstico referente a los efectos sobre la función pulmonar en personas expuestas a cenizas del volcán Popocatépetl, durante el periodo de diciembre de 1994 a enero de 1995, indujo la presencia de alteraciones en la función pulmonar en una proporción mayor a la que se esperaría en una población con baja prevalencia de tabaquismo. De esta forma, se sugiere que el patrón restrictivo corresponde a la inflamación de la vía aérea y del intersticio pulmonar (Rojas et al., 1995; Rojas et al., 1996). En la Tabla 1 se muestran diversos trabajos referentes a los efectos derivados de la exposición a ceniza volcánica, de forma natural o experimental.
Es importante mencionar que la capacidad para inducir daño por parte de las muestras de ceniza difiere, ya que no presenta la misma capacidad hemolítica una muestra de ceniza de un evento explosivo reciente con respecto a una muestra de ceniza sedimentada, de óxido de titanio o del compuesto tóxico conocido como polvo de cuarzo.
Como es evidente los síntomas son difíciles de atribuir a una enfermedad específica y menos en nuestro medio, en el que las manifestaciones son comúnmente causadas por la desnutrición, las enfermedades parasitarias o las infecciones crónicas. Tal es el caso de la etiología de las enfermedades autoinmunes que pueden ser multifactoriales (estando involucrados la genética, aspectos hormonales, inmunológicos o factores ambientales). Los factores ambientales son diversos y los más comunes incluyen infecciones por virus, bacterias y parásitos, los cuales se pueden asociar a PM10 y PM2.5 (Seaton et al., 1995; Michaud et al., 2004; Agopyan et al., 2004), además de la presencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos, partículas de mercurio y radón en el ambiente (Stracquadanio et al., 2003; Nriagu y Becker, 2003; D´Alessandro y Vita, 2003).
Se sabe que los macrófagos pulmonares participan en la eliminación de partículas inhaladas, demostrándose que los asbestos inhalados activan factores quimiotácticos dependientes del complemento en la superficie alveolar, que facilitan el reclutamiento de macrófagos a sitios de depósitos fibrosos. No obstante, se ha determinado que la exposición a ceniza volcánica no siempre induce la acumulación de macrófagos. Esto sugiere que, debido a las características fisicoquímicas de las cenizas, en ciertas ocasiones se puede activar el complemento y, consecuentemente, atraer macrófagos (Warheit et al.,1988). También se ha demostrado que durante la exposición continua a la inhalación de polvo fino la afección se puede complicar con algún tipo de infección; por tanto, la importancia de investigar los contaminantes en la atmósfera radica en conocer los riesgos que suponen para la salud y el tiempo que pueden permanecer en el ambiente sin que se desarrollen lesiones definitivas (Yano et al., 1986; Mentasi, 1995; Bonner et al., 1998). Cuando la presencia de la causa irritadora o de sus consecuencias inmediatas se prolongan, el proceso de defensa tisular puede dar lugar a la fibrosis, iniciándose en cualquier punto de la estructura broncopleuropulmonar. La fibrosis puede ser localizada y considerada como cicatricial o terminal, pero si persiste, la fibrosis será evolutiva y aumentará en intensidad y en extensión llegando a ser total. En ocasiones la fibrosis puede iniciarse de forma simultánea en varios puntos y, si es progresiva, llegar a confluir. Por su parte, los mecanismos inmunológicos pueden ser los responsables de las alteraciones en la arquitectura del pulmón como consecuencia de la exposición a partículas contaminantes (George et al., 1997; Hansell, 2003). Los estudios de campo y laboratorio indican que la exposición moderada a la ceniza volcánica puede dar paso a enfermedades respiratorias e incluso a la fibrosis pulmonar (Beck et al., 1981; Vallyathan et al., 1983; Bernstein et al., 1986; Martín et al., 1986; Malilay et al., 1996; Housley et al., 2002).
Conclusiones
El considerar los riesgos volcánicos ha tomado importancia debido a los efectos que se relacionan con la contaminación de la atmósfera, el impacto en los ecosistemas y principalmente por los efectos adversos que puede condicionar en la salud. Siendo evidente que la cantidad de dióxido de azufre emitido a la atmósfera a nivel mundial por la actividad volcánica ha producido sobre el clima un enfriamiento global en la superficie del planeta. Por su parte, la presencia de material particulado con un tamaño inferior a 10 micras, se ha asociado con padecimientos en el aparato respiratorio.
Por su parte, la aplicación de los modelos experimentales buscan interpretar de la mejor manera posible la interacción medio ambiente-ser vivo. Ya que se ha establecido que la influencia de uno o varios factores ambientales representa una fuente potencial de alteraciones de los sistemas reguladores en los organismos.
Puesto que la ceniza volcánica está constituida principalmente por dióxido de azufre, este compuesto puede producir irritación local y desarrollar silicosis. En los pacientes con hiperreactividad bronquial, asma o enfermedades pulmonares obstructivas crónicas la exposición a las cenizas puede complicar la enfermedad. A nivel de la conjuntiva, la ceniza actúa como un cuerpo extraño, siendo los cristales de dióxido de azufre los que afectan directamente a la conjuntiva y a la córnea, produciendo abrasiones, además del efecto irritante. También el efecto de la ceniza a nivel de la piel es principalmente irritante. Por su parte, los microelementos como el bromo volcánico pueden formar parte del agua de vertientes y durante la potabilización generar trihalometanos, que son compuestos cancerígenos. Si las emanaciones de cenizas volcánicas son frecuentes se favorece la alteración de los ecosistemas, además de causar problemas en la salud a medio y largo plazos. Debido a la dificultad de probar todos los efectos ambientales adversos de cada sustancia, se sugiere el desarrollo de métodos para predecir los efectos ecológicos, sociales, económicos y en la salud derivados de la contaminación ambiental

Volcán Copahue. Ayer.


Neuquén declara alerta máxima por volcán Copahue

El gobierno de Neuquén dispuso el alerta máxima para la zona aledaña al volcán Copahue, de donde este lunes fueron evacuadas unas 600 personas por el riesgo de erupción, en tanto del lado chileno sumaban más de 2.200 quienes dejaron sus hogares y las autoridades evaluaban un traslado del ganado.




Desde el gobierno confirmaron a ámbito.com que la medida fue lanzada para la localidad de Caviahue y zonas aledañas que podrían ser afectadas por la erupción del volcan.

Esta medida, dispuesta por el decreto por el gobernador, Jorge Sapag, es paralela al alerta rojo vigente desde ayer por la actividad volcánica, y establece que todos los organismos y empresas con participación estatal deberán prestar la colaboración y los medios necesarios ante la actual contingencia.

"Organismos centralizados y descentralizados y las empresas y sociedades del Estado y toda organización empresarial en la que el Estado tenga participación mayoritaria en el capital o en la formación de decisiones, deberán prestar colaboración y disponer de los medios que les sean requeridos", precisa el texto.

El Estado de alerta máxima alcanza a la localidad de Caviahue-Copahue, zonas aledañas y toda región que pudiera ser alcanzada por los efectos de la erupción del volcán.
"El fin -según el decreto- es garantizar el cumplimiento de los planes de contingencia que se implementen, así como toda otra medida que se adopte y contribuya a abordar con eficacia las situaciones inherentes al fenómeno sísmico".

Las localidades de Loncopue y Las Lajas concentraban hoy la atención de las autoridades provinciales para asistir a la población evacuada ayer de Caviahue.
En el gimnasio municipal de Loncopue permanecía un centenar de personas, mientras en el regimiento militar de Las Lajas había otras 50.

La mayoría de los pobladores evacuados optó por permanecer en casas de familiares residentes en la zona y algunos decidieron viajar hacia Zapala y la capital provincial.
Esta tarde el gobernador visitó Las Lajas y Loncopue, donde se reunió con el Comité de Crisis, y sobrevoló en helicóptero el volcán Copahue.

Luego, en declaraciones a la prensa, aseguró que "se trabajó sin improvisaciones en la evacuación de 600 habitantes según los protocolos previstos" y destacó que "acá no hubo improvisación, porque hemos decretado el Alerta Amarillo hace mucho tiempo y nunca se bajó".
"Tenemos que agradecer que en toda la zona rural ya no había pobladores por cuestiones naturales del invierno y donde hay trashumancia hacia los campos más bajos de invierno", dijo Sapag.

En cercanías de Caviahue, apuntó, se encuentra la comunidad mapuche Millain Currical que "en verano permanece en sus campos de Rincón Chico, Los Barros y Hualcupen pero ya volvieron a sus lugares de invierno".

El mandatario advirtió que "los vulcanólogos hablan que una erupción se puede producir en minutos, o en horas o en días así que vamos a monitorear los primeros tres días para saber que está sucediendo en el interior del volcán".

Esta mañana, el volcán "no pudo verse" por las condiciones meteorológicas de la zona", comentó, y, al no haber visibilidad no podemos saber que está sucediendo ni con el humo, ni la fumarola".

Del lado chileno, el Intendente de la Región del Bío Bío, Víctor Lobos, anunció que si empeora la situación, el ganado de las personas evacuadas podría también ser trasladado a una zona segura.

Esta medida se adoptaría debido a que muchos agricultores de los alrededores del volcán no aceptan la evacuación si deben abandonar sus animales, por la posible situación de abandono en que estos quedarían.

Desde el Ministerio de Agricultura se informó que "la primera evacuación será de niños, mujeres y adultos mayores, ya que el intendente autorizó a que los dueños de casa se queden hasta tener seguridad respecto de qué ocurrirá con los animales".

Aseguró que "vamos a estar muy atentos y les pido a los medios que no dramaticemos, que no estigmaticemos los lugares porque esto es un evento de convivencia con un volcán".

Sobre la situación del país trasandino, Sapag sostuvo que "Chile tiene mucho mayor riesgo y fragilidad que nosotros por las mismas represas (dos, sobre el río Bío) y porque está más poblado del otro lado".

"Seguiremos de cerca lo que suceda, intercambiando información con Chile y sabemos hora por hora cuál es el enjambre que hay de tremores interiores (microsismos) y como está el magma que sabemos que está subiendo".

El gobernador consideró que "tenemos que ver en qué momento llega el magma a la superficie y cómo derrama después, si es una explosión, si es un derrame y por eso hay que estar atentos y proceder a la evacuación de la población ante ese peligro".

domingo, 26 de mayo de 2013

Biodiversidad en Amazonas.

La Amazonia, también denominada Amazonía,[1] es una vasta región de la parte central y septentrional de América del Sur que comprende la selva tropical de la cuenca del Amazonas. La adyacente región de las Guayanas también posee selvas tropicales, por lo que muchas veces se le considera parte de la Amazonia.
Esta selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo.[2] Se considera que su extensión llega a los 6 millones de km² repartidos entre nueve países, de los cuales Brasil y el Perú poseen la mayor extensión de la Amazonia, seguidos por Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Surinam y la Guayana Francesa. La Amazonia se destaca por ser una de las ecorregiones con mayor biodiversidad en el mundo.
El 11 de noviembre de 2011 la selva amazónica fue declarada una de las siete maravillas naturales del mundo.[3]



El explorador español Francisco de Orellana fue el primer europeo en recorrer el río Amazonas en 1542. Partió por llamado de Gonzalo Pizarro, quien había ido en busca del País de la Canela, desde Quito a fines de dicho año, avanza por el río Napo,[4] llegando hasta su desembocadura en el actual Perú, cerca de la actual ciudad de Iquitos, hasta que en agosto de 1542 alcanzó la desembocadura del Amazonas en el océano Atlántico.[5] El primer remonte del río Amazonas por un europeo fue en 1638 por Pedro Teixeira, portugués, quien invirtió la ruta de Orellana y alcanzó Quito a través del río Napo. Regresó en 1639 con los padres jesuitas Acuna y Artieda, delegados del virrey del Perú para acompañar a Texeira.
Así mismo, Orellana informó que la zona estaba densamente poblada, sugiriendo niveles de población que exceden incluso los que se presentan hoy en día. A pesar de que es posible que Orellana haya exagerado el nivel de desarrollo de los amazónicos, sus descendientes seminómadas tienen la extraña particularidad entre las sociedades primitivas de una aristocracia hereditaria, aunque sin tierras, una anomalía histórica para una sociedad sin una cultura agraria sedentaria.
Esto sugiere que estas culturas fueron anteriormente sociedades agrarias más civilizadas pero que, después de la catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos en los siglos XVI y XVII, revirtieron a modos de existencia menos complejos aunque manteniendo ciertas tradiciones. Además, muchos pueblos indígenas se vieron forzados a adaptarse a una vida nómada para protegerse del colonialismo. Esto pudo hacer menos atractivos algunos beneficios de la terra preta, como su capacidad para autorenovarse, debido a que los granjeros debían mudarse para estar seguros. «Talar y quemar» pudo entonces haber sido una adaptación a esas condiciones.
Desafortunadamente las selvas han sido objeto de clareos y talas indiscriminadas desde los tiempos más antiguos y su destrucción se ha disparado en los últimos 400 años, lo que está reduciendo rápidamente su área por todo el mundo. En la década de los 90, se estima que hubo una reducción anual de 58.000 km². El 14% de la superficie de la Tierra estaba cubierto de selvas primarias, en la actualidad, este porcentaje se ha reducido tan sólo al 6% y al ritmo actual de deforestación, éstas habrán desaparecido alrededor del año 2050. Las selvas primarias son reemplazadas por vegetación secundaria de crecimiento rápido pero de menor valor desde el punto de vista de la conservación de los ecosistemas. Los biólogos consideran que gran cantidad de especies están siendo abocadas a la extinción —posiblemente más de 50.000 al año— debido a la eliminación de su hábitat.
A principios del siglo XX, Manaos vivía intensamente de la denominada Fiebre del Caucho. Considerada la ciudad brasileña más desarrollada y entre las más prósperas del mundo, Manaos era la única ciudad del país en tener luz eléctrica y sistema de agua potable por caños y desagüe por alcantarillas. El apogeo del Ciclo del Caucho se dio entre los años 1890 y 1920, época en que la ciudad gozaba de tecnologías que otras ciudades del sur de Brasil aún no tenían, como tranvías eléctricos, avenidas construidas sobre pantanos, y edificios imponentes y lujosos, como el Teatro Amazonas, el Palacio de Gobierno, el Mercado Municipal y el Edificio de la Aduana.
El estrato herbáceo suele ser escaso en la selva, ya que el espeso dosel vegetal que forman los distintos niveles de árboles impide que llegue la luz del sol al suelo. Por el contrario, si se abre un claro, el suelo rápidamente queda colonizado por una densa maraña de arbustos y árboles de rápido crecimiento, jungla, que forman la vegetación pionera.
Los vegetales producen biomasa a través de la fotosíntesis, que es el proceso por el cual los rayos solares proporcionan la energía suficiente para transformar, el dióxido de carbono y los minerales y agua del suelo o de la atmósfera, en hidratos de carbono, que son la materia prima que los seres vivos utilizan para alimentarse, crecer y reproducirse. En el proceso de fotosíntesis se libera oxígeno libre que casi en su totalidad va a parar a la atmósfera o al agua, por la fotosíntesis de las plantas acuáticas.
Se ha calculado que el 28 % del oxígeno que consumen los seres vivos en nuestro planeta procede de las selvas intertropicales.[cita requerida] El resto procede de la otra vegetación que hay en el mundo. La mayor parte del oxígeno liberado por los vegetales procede del fitoplancton, es decir, de la materia vegetal existente en los mares hasta la profundidad donde llegan los rayos solares. Entre las plantas acuáticas se encuentran las de mayor biomasa existente en la naturaleza. El balance de CO2 y O2 del Amazonas sin perturbar es prácticamente neutro. La selva contiene una enorme cantidad de biomasa y convierte el CO2 de la atmósfera en alimentos, es decir, en los hidratos de carbono que constituyen la base de esa biomasa. Se estima que alrededor del 28% del oxígeno producido y usado en la Tierra proviene de estos espacios vegetales.
A largo plazo y a escala global, el balance entre los niveles de dióxido de carbono y oxígeno suele ser bastante estable por que la absorción de anhídrido carbónico, o dióxido de carbono, es mucho mayor en las selvas de lo que se pensaba ([3] ).
El Ferrocarril Madera-Mamoré, construido entre 1907 y 1912 en el estado de Rondonia, también conocido como el Ferrocarril del Diablo debido a las miles de muertes ocurridas durante su construcción, el último trecho de la vía férrea, fue inaugurado con la llegada del primer tren a la ciudad de Guajará-Mirim, fundada en esa misma fecha. El ferrocarril tenía como propósito principal transportar la producción de caucho de Bolivia y Brasil hacia el puerto de Belém.
La línea férrea fue parcialmente desactivada en los años 30 y totalmente desactivada en 1972. Volvió a funcionar en 1981 en un trecho de apenas siete kilómetros de los 364 del total original y solamente para fines turísticos. Las áreas más afectadas por la deforestación son la Amazonia en América del Sur y el Asia Monzónica, especialmente Indonesia y Malasia











Turismo: Cordoba

Fundada el 6 de Julio de 1573, la ciudad de Córdoba aún conserva gran parte de su carácter hispánico, un distintivo que la hace única entre las capitales argentinas. Sus edificios, iglesias, museos y monumentos del centro histórico han sido restaurados e iluminados por el gobierno provincial, para que brillen en todo su esplendor y puedan ser visitados por turistas del país y del mundo entero.
Allí las huellas del pasado colonial se combinan con la arquitectura de una ciudad próspera y moderna. La tradicional Plaza San Martín, la Iglesia Catedral, la Iglesia de Las Teresas, el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, la Manzana Jesuítica (declarada Patrimonio de la Humanidad), la Plazoleta del Fundador, el Pasaje Santa Catalina, la iglesia Santa Catalina de Siena, el imponente Teatro del Libertador General San Martín, la Iglesia y Convento San Francisco y el Museo del Marqués de Sobremonte, han sido puestos en valor e iluminados, para que puedan ser visitados tanto de día como de noche por los turistas amantes de la historia y la cultura.
Dentro del microcentro de la ciudad de Córdoba, también es posible visitar la rambla de la Av. Hipólito Yrigoyen, que vincula el centro histórico con nuevos espacios culturales y comerciales. A lo largo de esta rambla turística podrán recorrer el Paseo del Buen Pastor, con su atractiva fuente de aguas danzantes, el Palacio Ferreyra, la Iglesia de los Padres Capuchinos, el Museo Superior de Bellas Artes Emilio Carffa, la Plazoleta y Monumento en homenaje a Juan Bautista Bustos, el Faro de la Democracia, el nuevo Paseo del Bicentenario y el Museo Provincial de Ciencias Naturales. Además este circuito turístico se completa con una gran variedad de restaurantes de primer nivel y bares temáticos ubicados a la vera de la rambla.
A estos espacios se suman el nuevo Parque de Las Tejas, los Puentes del Bicentenario y el renovado estadio Mario Alberto Kempes, con capacidad para 57 mil espectadores.
Los turistas interesados en las artesanías, también encontrarán a pocas cuadras del dentro de la ciudad de Córdoba un espacio ideal, dedicado exclusivamente a la exposición y venta, que congrega a los artesanos más consagrados a nivel local y provincial. Es hermoso recorrer el tradicional Paseo de los Artesanos, ubicado sobre la calle Belgrano, en donde se exhiben obras de excelente nivel artístico y se reúnen los anticuarios más importantes de la ciudad, sitio de reunión y recreación de la bohemia cordobesa.


Estos tres circuitos de interés turístico están integrados en un punto de confluencia común (la ex Plaza Vélez Sarsfield) que representa el nuevo “punto cero” de la ciudad. Así, Córdoba abre con orgullo las puertas de su ciudad capital, para que el legado histórico y cultural de los cordobeses trascienda fronteras y sea admirado cada vez por más visitantes, generando nuevos puestos de trabajo y mejor calidad de vida para los ciudadanos. Córdoba construye futuro a partir de sus raíces, creando prosperidad desde lo profundo de su alma renovada.

Peninsula Valdes

Península Valdés, sobre el mar Atlántico, y a 77 kilómetros de Puerto Madryn, es uno de ellos. Gigantescas ballenas a unos pocos metros, lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres se concentran en esta Reserva Natural de 360 mil hectáreas en donde casi no hay más habitantes y estrellas que estos.
Tan destacable es la población faunística, que la Unesco declaró a este sitio "Patrimonio de la Humanidad".
La entrada a la península ya es un deleite para los sentidos. Luego de tomar la Ruta Provincial 2, desde la Ruta 3 o desde Puerto Madryn, se llega al itsmo "Carlos Ameghino" que conecta a la península con el continente, y donde el agua flanquea los dos costados del camino.
Tanto a la derecha como a la izquierda se puede ver la inmensidad azul del mar patagónico. De un lado, el Golfo Nuevo, y sobre el otro el Golfo San José. Si se baja el vidrio del auto, hasta se pueden oír los chirridos de las ruidosas aves que habitan cerca, en la Isla de los Pájaros, y que parecen dar la bienvenida al lugar.
Isla de los Pájaros, Puerto Madryn

Justo en ese punto, puerta de acceso a la Reserva Integral de la Península Valdés, hay que parar para abonar una entrada. Allí se encuentra el Centro de Interpretación F. Ameghino y el Museo Regional Fuerte San José, ideal para informarse a fondo sobre los lugares a visitar y su geografía, flora, fauna e historia.
Desde aquí se puede hacer un pequeño desvío y visitar la Isla de los Pájaros o seguir adentrándose en la península.
Después de unos 25 kilómetros que se hacen sobre una típica estepa, se abre de repente un abanico celeste entre acantilados dorados. Esta magnífica vista corresponde a Puerto Pirámides, el único asentamiento poblacional de la reserva y uno de los lugares más privilegiados para observar a las famosas ballenas francas del sur. Estos gigantescos mamíferos llegan al sur en junio y hasta diciembre habitan las aguas del golfo para procrear y dar a luz a sus crías.
Las finas y doradas arenas de Pirámides invitan a sentarse en ellas y, simplemente, mirar el mar o alguna que otra ballena cerca de la costa, o recorrer toda la playa en búsqueda de los caracoles mas raros. Desde allí se puede seguir viaje hacia las distintas reservas faunísticas o contratar una excursión en buceo. Pero lo que pocos se pierden son los avistajes cercanos de ballenas.

Penísula Valdés, mapa